Columna Lic. Luis D. Agostinetti: Octubre 2013

¿Qué necesitamos saber?


Transitamos bajo el comando de la “economía post - electoral”. Un comando en el cual ni ganadores ni vencidos en términos absolutos parece identificarse.

 Nosotros, los actores sociales, nos agrupamos entre quienes perciben un fracaso de la gestión”. Nos ubicamos en el campo de las oportunidades perdidas. Los otros, perciben las oportunidades como plenamente aprovechadas, califican de “acertada a la gestión gubernamental”.

Ni para unos ni otros; ha sido un ciclo intrascendente.


¿Qué le será común a los unos y a los otros?

Quizás; que el ciclo fértil sobre el cual sembrar el diseño estratégico de la gestión pasó.

Aquel horizonte estratégico que se nutre de las oportunidades que ofrece el contexto, ya pasó.

Hay problemas que condicionan. Hay problemas que amarran. Amarrados a una administración sometida a la imposición de lo urgente, unos y otros son renunciantes al plan. Ambos rindiendo un culto exagerado del corto plazo dentro de un modelo de reacciones impulsivas ante la coyuntura del día a día.

El modelo los llevó a hacer siempre lo mismo. En ocasiones los actores hicimos muchísimo más de lo mismo. Durante el período 2005 al 2012 el PIB argentino creció al ritmo del 6% anual promedio simple. Como bien se expresa, se crece haciendo lo mismo, pero la ecuación no sirve para desarrollarnos. Hacer lo mismo reproduce el mismo resultado que tenemos.

Entonces... ¿qué necesitamos saber ? Dejarse acompañar por la dimensión del desarrollo significa permitirse pensar en cambiar lo que producimos y el modo en que lo hacemos. El desarrollo supone necesariamente un cambio radical del patrón productivo (*). Supone aplicar Innovación, principal insumo del desarrollo. Cuando “renunciamos al plan”, renunciamos al del desarrollo.

La curva deriva una etapa de recuperación, de crecimiento, de declinación, de final de ciclo.

(*) 57% de las exportaciones califican bienes en etapa de primer elaboración de materias primas.

La “economía post - electoral” suma problemas típicos de un final de ciclo.

La mayoría de los actores locales, pequeños ahorristas, turistas, todos miran la debilidad del mercado cambiario en un único intento por defender sus ahorros, o sus reservas, o su liquidez diaria. Estos actores ven que con la instrumentación de un cepo cambiario incluido, muy a pesar de él, el registro anualizado de la moneda local cierra un ciclo devaluatorio no menor del 30%. Perciben que ello irá en incremento por efecto de la pérdida de reservas que respaldan su propia moneda y en cierto modo disparan el espiral inflacionario. Ven una inflación clavada en el 25% y de siete años para atrás con una inflación interanual consecutiva de registros mayores al 20% de promedio simple.

Para aquellos actores sociales que se ubican en el campo de las oportunidades perdidas, todo parece confluir en una compleja ingeniería que los hace dependientes de una realidad en la cuerda floja.

Para aquellos que perciben a las oportunidades como plenamente aprovechadas, todo parece confluir en la compleja ingeniería donde la eliminación de subsidios y el blanqueo del tipo de cambio es sinónimo de aumento de la pobreza y desempleo. 

Ni para unos ni otros; los patrones económicos post – electorales son intrascendentes.


¿Qué le será común a los unos y a los otros?

Quizás la recuperación del comando y advertir señales de corrección.